Publicado el Vie, 06/05/2011 - 9:10am | AETecno
La sofisticada tecnología tras el mercado de las divisas online
A
través de las plataformas digitales y robots asociados se margina en
gran parte el componente emocional del inversor, lo que no deja de ser
importante dado que en la historia sobran los ejemplos de quienes,
abrumados por la codicia y las posibilidades de dinero fácil, han
quedado en la ruina.
Santiago.
Hasta hace unos años saber lo que era el Forex en Latinoamérica
significaba un enigma cuyos secretos eran develados sólo a quienes se
movían en el ámbito de las grandes inversiones. Sin embargo, el paso
del tiempo, junto a buenas estrategias de posicionamiento y la
confiabilidad que hoy ofrecen los sistemas informáticos, han abierto
este mercado a personas que, sin estar tradicionalmente vinculadas a lo
financiero pero que disponen de algunos recursos, deciden aventurarse
en el mundo de la transacción de monedas, índices y commodities.
La pregunta lógica es por qué se ha dado este fenómeno y la respuesta
es más simple de lo que aparenta. De partida, la definición: Forex o FX
son los acrónimos de Foreign Exchange (intercambio de monedas), y es un
mercado global y descentralizado en el que se negocian paridades de
divisas online, a través de plataformas electrónicas que, siendo
sofisticadas en su creación y fondo tecnológico, son fáciles de manejar
por los usuarios.
Un ejemplo. Un pequeño empresario, propietario de un taxi, ha logrado
ahorrar US$500. Con ese monto se acerca a un bróker (corredor o agente
que actúa como intermediario entre un comprador y un vendedor,
usualmente cobrando una comisión), el que le suministra capacitación e
información además del acceso a una plataforma. Con dicha herramienta,
que a su vez cuenta con robots automatizados que le permiten aplicar y
diseñar estrategias, el individuo puede comenzar a invertir y generar
ingresos extra.
El del taxista es un caso para graficar la sencillez del sistema, aunque lo cierto es que en el Forex invierten desde broker
de muy menor tamaño hasta otros que transan grandes fortunas. De hecho,
el Forex tiene un elevadísimo volumen de operaciones que a diario se
ubican en torno a los US$4 billones en todo el orbe. Así, los expertos
coinciden en apuntar que es el mercado con mayor proyección de
crecimiento.
Con todo, Andrés Araneda, propietario de Financial Software
Technologies (FST), empresa que provee de robots en diversos países,
explica lo que es el Forex. “Hace muy poco tiempo todo el mundo estaba
acostumbrado a tradear (comprar y vender activos) directamente con los
bancos a través de forward (contratos a futuro). Ahora, en cambio, es
factible negociar monedas spot (dinero físico y con contratos de muy
corto plazo) a través de plataformas electrónicas que ofrecen los
broker internacionales”, dice el especialista.
Pero esa no es la única gracia. Porque a través de las plataformas
digitales y robots asociados se margina en gran parte el componente
emocional del inversor, lo que no deja de ser importante dado que en la
historia sobran los ejemplos de quienes, abrumados por la codicia y las
posibilidades de dinero fácil, han quedado en la ruina.
La tecnología. Christian Trujillo, gerente General de
Forex Capital Markets (FXCM Chile), describe que la tecnología ocupada
en este ámbito “es la de cualquier algoritmo que está tomando
parámetros y decisiones. Hoy existen plataformas que son capaces de
leer ciertos factores, como son los precios de activos como el
petróleo, el oro o del euro contra el dólar. Estos datos, junto a
información de niveles que son difíciles de traspasar y velocidades de
cambio en la trayectoria, son parámetros y variaciones que el sistema
toma, procesa y, bajo ciertas condiciones, genera una orden”.
Con lo anterior, se refiere a que la plataforma y los robots que le dan
soporte pueden, automáticamente, decidir la compra o venta de
posiciones de divisas, de acuerdo, obviamente, a la táctica diseñada
por el propietario de la cuenta. “Herramientas como estas pueden
ejecutar esas órdenes: abrir posiciones, cerrarlas, ponerles límites y
manejar el riesgo, dependiendo del dinero que tenga el cliente”, agrega
el profesional.
De todas formas, Trujillo expone que estas tecnologías no sustituyen al
razonamiento humano, en el sentido de que nadie puede esperar que, sin
conocer o tener una idea básica de la economía global, podrá ser
exitoso consistentemente.
“Podrá serlo, sí, aunque en sus tiempos. Voy a que, apenas se
modifiquen los supuestos sobre los cuales fue hecho un robot, la
persona tendrá un inconveniente”, dice, aludiendo a que el usuario debe
estar informado y atento a la trayectoria de sus activos, para
rediseñar e introducir modificaciones en sus estrategias automatizadas.
Es más, Trujillo es enfático al declarar que “no hay ningún robot que
asegure ganancias; luego, si hay quienes ofrecen eso, hay un problema”.
Según el experto, “la gente que es más exitosa en esto son los que
tienen una opinión del mercado y que buscan un sistema que se adecue a
ella, o bien encuentran a alguien que lo programe y lo automatice para
que el monitor esté las 24 horas del día, los siete días de la semana,
buscando patrones que se parecen a lo que está esperando” para ejecutar
una decisión de inversión.
Desde una perspectiva aún más técnica, Barak Aharon, agente de
Tradency, compañía estadounidense de estrategias de trading -que pueden
ser usadas manual y automatizadamente-, relata que, en general, hay dos
clasificaciones de tecnologías en este plano. “Uno es el llamado
‘Programa de Trading’ (referido a los robots o Expert Advisors) y el
otro es el ‘Mirror Trading’. Ambos pueden verse idénticos, pero la
diferencia es enorme. La primera categoría son una serie de algoritmos
que toman señales de compra y venta en las cuentas de los traders,
basados sobre una programación”.
En tanto, explica que el segundo usa una tecnología que da señales
desde un trader a otro y es autoejecutada. “Algunas estrategias son
manuales y otras, automáticas. Sin embargo, todas son conducidas y
controladas por humanos. Esto significa que incluso aquellas que están
basadas en algoritmos son constantemente actualizadas de acuerdo a la
evolución del mercado”, indica.
Aharon añade que “el ‘Mirror Trader’ guía al usuario para identificar y
separar las estrategias más apropiadas desde las cientos que hay
disponibles. El proceso de filtro ha sido diseñado de tal manera que
sea elemental para la persona y con un alto grado de efectividad.
Aplicar la táctica escogida es un simple proceso de doble clic”, que se
da en un escenario en que el cliente recibe una gráfica de sus
posiciones en tiempo real, combinado con un análisis estadístico del
desempeño del par de monedas que está negociando.
En cuanto a los costos, manifiesta que las personas no tienen que pagar
por adquirir una estrategia. No obstante, sí hay un cargo de comisión
para el bróker que ofrece la plataforma.
Ventajas. Aunque a la transacción de divisas, manual u
online, le es inherente el riesgo, en el instrumento digital es posible
disminuir este factor. Esa es una de sus ventajas, que se da gracias a
diversas herramientas como los llamados fotómetros, que alertan al
usuario ante un alto nivel de apalancamiento o deuda.
Aharon, en esta línea, consigna que otros beneficios para los clientes
finales son las múltiples opciones de potenciales estrategias, las que
pueden ser alineadas con sus preferencias y apetito por riesgo. Además,
está el acceso a parámetros e información estadística y el hecho de que
las operaciones, al estar automatizadas, son continuas, independiente
de si el individuo está cerca de su computador o no.
Con todo, otra de las ventajas que los expertos coinciden en destacar es que las emociones quedan fuera de la ecuación.
El especialista detalla que “uno de los obstáculos principales del
trading manual son las emociones humanas. Frecuentemente, los traders
pierden oportunidades simplemente porque dudan bastante. Por ejemplo,
pueden ver que sus ganancias comienzan a desaparecer porque mantienen
sus posiciones por mucho tiempo, esperando por más ganancias (...) No
hay duda que las emociones pueden ser el peor enemigo”.
Para Araneda lo más importante es que “uno puede poner los niveles de
toma de utilidades y de stop loss”. Con esto se refiere a que el
usuario determina previamente y conforme a su estrategia, el precio
-por ejemplo, del dólar frente a otra moneda- para sacar sus ganancias
o bien vender sus posiciones cuando la cotización perfora el límite
inferior fijado. Así, se resguardan parte de los dividendos obtenidos
hasta el momento o se limitan las pérdidas.
Otra de las ventajas, dice, es la factibilidad de tener cuentas con
lotes más pequeños que aquellos aceptados por los bancos, lo que abre
la posibilidad de inversión a gente con menos recursos. Sin embargo,
plantea Araneda, el gran riesgo está en el leverage o apalancamiento.
Ya está dicho, el apalancamiento es comprar activos con deuda, lo que
potencia el riesgo propio de las posiciones. “En un banco se puede
apalancar 20 veces, mientras que las plataformas permiten hacerlo en
100 o 200 veces, incluso en 400 en algunos países. Entonces, si no se
es muy metódico con la toma de utilidades y el stop loss, es muy fácil
perder mucho dinero en minutos”, manifiesta.
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